NUESTROS HIJOS APRENDEN DE LO QUE VIVEN...
Si los niños viven con reproches, aprenden a condenar.
Si los niños viven con hostilidad, aprenden a ser agresivos.
Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
Si los niños viven con lástima, aprenden a autocomplacerse.
Si los niños viven con ridículo, aprenden a ser tímidos.
Si los niños viven con celos, aprenden a sentir envidia.
Si los niños viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
Si los niños viven con
ánimo, aprenden a confiar en sí mismos.
Si los niños viven con
tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si los niños viven con
elogios, aprenden a apreciar a los demás.
Si los niños viven con
aceptación, aprenden a amar.
Si los niños viven con
aprobación, aprenden a valorarse.
Si los niños viven con
reconocimiento, aprenden que es bueno tener una meta.
Si los niños viven con
solidaridad, aprenden a ser generosos.
Si los niños viven con
honestidad, aprenden qué es la verdad.
Si los niños viven con
ecuanimidad, aprenden qué es la justicia.
Si los niños viven con
amabilidad y consideración, aprenden a respetar a los demás.
Si los niños viven con
seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en los demás.
Si los niños viven con
afecto, aprenden que el mundo es un maravilloso lugar donde vivir.